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¿Cómo atender a niños con apego excesivo?

El apego excesivo es una reacción natural de los niños que experimentan ansiedad de separación, o miedo de que le separen de una persona en la que confían, pero también el niño puede tener demasiado apegado cuando está cansado, tiene hambre o se sale de su rutina, por lo que se debe de identificar si hay alguna otra razón que explique el porqué está intranquilo. ¿Hay personas nuevas alrededor, o están en un lugar nuevo? ¿Ha habido algún cambio en actividades en la casa? ¿Inició el prescolar? ¿Será posible que su hijo esté sintiendo que algo está pasando con otros miembros de la familia? Los cambios como estos pueden afectar el comportamiento de su niño.

Te compartimos algunos pasos sencillos para realizar en casa cuando se pueda presentar este tipo de situaciones. 

Deténgase y escuche.

Cuando el pequeño busque su atención, agáchese a su nivel y establezca contacto visual. Esto le comunica que lo está escuchando, no se debe generar rechazo ya que esto puede hacerle dudar sobre si debe acudir a usted en el futuro.

Determine el problema y comunique seguridad.

Hablar con el pequeño del sobre por qué no quiere ir a un lugar o atienda ciertos tipos de rabietas que se puedan generar en esos momentos. Los niños pequeños no tienen las destrezas emocionales ni el vocabulario para expresar sus sentimientos y necesidades. Puede ayudar enseñándole algunas palabras y estrategias que puede usar. “¿Estás cansado y no quieres terminar el juego?  “Voy a estar aquí hasta que entres a tu clase”.

Sin embargo, cualquier tipo de transición para el niño puede generar algún tipo de ansiedad o confusión, por lo que te compartimos algunas ideas de cómo ayudarlos y hacer las despedidas lo más fácil posible.

Cree una rutina familiar

Los niños se desempeñan mejor cuando están seguros y saben qué esperar. Una rutina matutina en la que haces todo en el mismo orden ayuda a un niño pequeño a saber lo que sigue. Por ejemplo, “Ahora es hora de terminar el desayuno” “Ahora nos ponemos los zapatos para ir al colegio”. En el momento en dejarlos en sus actividades escolares se debe mantener la rutina de entrega corta, dulce y consistente, con amor puede decirles: “Ahora te doy tres besos y luego me voy al trabajo. ¡Te veo esta tarde!”. Para que la rutina funcione, se debe de mantener la calma, usar un tono amable y firme, evitar con castigos o palabras negativas si en todo el niño comienza a llorar.

Use el vocabulario de los niños.

A menudo los niños quieren saber cuándo regresarán por ellos, pero no les diga una hora como lo haría con un adulto. En lugar de decirle “regreso a las cinco”, dígale “regreso después de que te comas tu refacción en la mañana y juegues en el patio con tus amigos”.

Practique las separaciones.

La práctica lo hace todo más fácil. Se puede programar citas de juego o pedirles a sus amigos o familiares que vengan a su casa a cuidar al pequeño por periodos cortos de tiempo. Esto hará que gane confianza a medida que se acostumbre a estar separado de mamá o papá. Al terminar con esta práctica es importante dar palabras positivas por su comportamiento, dar cariño y asegurarle que siempre va a regresar.  

 

Manteniendo la paciencia puede enseñarle al niño las destrezas que necesita para ser independiente.