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La importancia del sueño infantil: Cómo educar el sueño de los bebés de 0 a 12 meses

Para conseguir una buena rutina de sueño es importante conocer sus diferentes fases y etapas que varían según la edad. El sueño del bebé es dividido en cinco etapas que se van profundizando progresivamente a medida que va creciendo. Se deben respetar esos intervalos sin interrumpirlos para que se conviertan en una costumbre y conseguir de manera más fácil que el niño se duerma de forma más autónoma y saludable.

Fases del sueño de los bebés por meses

Hasta los tres meses

Un recién nacido solo realiza dos de las fases: el sueño profundo denominado “no REM” y el sueño ligero “REM”. El sueño REM se caracteriza por rápidos movimientos oculares, es la fase corta del sueño en la que el cerebro permanece más activo y los ritmos cardíacos y respiratorios son irregulares. El sueño no REM es la fase más larga, donde se duerme profundamente y de manera más tranquila.

 

El día de un recién nacido se basa en la alimentación y el descanso, los tres primeros meses de vida de un bebé consisten en adaptarse a la vida fuera del vientre de mamá. El recién nacido pasa de 16 a 18 horas durmiendo, de las cuales se alternan cada 2 o 3 horas para comer. En las primeras semanas los períodos del sueño son cortos lo cual es normal ya que se despiertan cuando tienen hambre y vuelven a dormir cuando están satisfechos. Es natural que a partir del primer mes el bebé empiece a estar más despierto.

De tres a seis meses

A partir del tercer mes, los bebés suelen comenzar a dormir más por las noches además de algunos lapsos de tiempo por el día. Este es el momento donde se les debe ayudar a distinguir entre el día y la noche para que poco a poco vayan acostumbrándose a pasar más tiempo dormidos por la noche y menos por el día.

En esta etapa puede ayudar realizar rutinas desde que el bebé se despierte; estimular sus sentidos hablándole, cantándole, masajeándolo o jugando con él. De esta manera, notará que es un momento de más actividad. Así mismo a la hora de acostarle en el día, se debe realizar en lugares con luz para acostumbrarlo a escuchar ruidos habituales que suceden en el hogar en una jornada normal.

Por la noche, en cambio, si se despierta se le debe hablar en voz baja y calmada y promover un ambiente oscuro para ayudarle a relajarse en su cuna y que comience a relacionar el día y la noche de manera distinta. Es conveniente establecer siempre la misma rutina para que poco a poco se vaya adaptando a esa situación, el establecer siempre los mismos pasos le va a traer seguridad.

A partir de los cuatro meses

Al momento de observar que el bebé consigue dormirse solo en su cuna y soporta más tiempo sin despertarse por la noche es recomendable pasarlo a su habitación para que poco a poco se adapte a su propio espacio.

De seis a nueve meses

En esta etapa el bebé sigue durmiendo alrededor de 14 horas al día, es el momento donde el sueño comienza a hacerse similar al de un adulto. Dormirá siestas de alrededor de 3 horas durante el día y 10 u 11 horas durante la noche.

Es normal que continúe despertándose durante la noche pero muchas veces conseguirá dormirse solo, por ello si no se ha hecho antes, es ideal pasarlo a su propio espacio, ya que empieza a ser más consciente de que sus reclamos o llantos sirven para que los padres acudan a prestarles atención.

De nueve a doce meses

A partir de los nueve meses los niños suelen dormir de 11 a 12 horas por la noche, realizando dos siestas diarias de aproximadamente 1 hora durante el día. De igual manera seguirán despertándose por momentos durante la noche. Es por esto que es importante realizar la misma rutina de calmarlos sin encender luces, con tranquilidad, creando el ambiente para que puedan dormirse por sí solos.

 

El sueño resulta vital para el buen desarrollo del niño ya que cumple una función reguladora y reparadora en el organismo, el implementar rutinas para crear el hábito de dormir en ellos favorece tanto su descanso como el de los padres.