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La importancia del tacto en los bebés: Actividades para desarrollar el sentido del tacto

El tacto es uno de los primeros estímulos para que el bebé conozca el mundo que le rodea a través de texturas, formas, temperaturas, etc. Además, también es el que permite que se cree un vínculo con los padres y sientan afecto, por lo que esto debe comenzar desde el momento del nacimiento.

 

Un bebé que goza de un contacto adecuado es un bebé sociable y feliz, con una mayor autoestima y más seguridad ante lo externo. Por el contrario, los niños que carecen de un buen contacto suelen ser más inseguros desarrollando una tendencia exagerada a agarrarse de los objetos y personas.

¿Cómo les ayudamos a desarrollar su sentido del tacto?

Son muy importantes las caricias y los masajes suaves y constantes ya que favorecen el proceso de maduración del sistema nervioso del niño, además de tranquilizarle. Podemos masajearles primero desde la frente hasta la nuca y luego por todo el cuerpo, recorriendo la espalda y terminando en los pies.

 

Es importante no reprimirles la necesidad de obtener información por medio de chupar objetos, podemos dejarlos probar supervisando al niño en todo momento.

Esto estimulará su curiosidad y placer manipulador, así mismo se puede utilizar juguetes, objetos o actividades con las que pueda percibir la diversidad de cualidades, texturas, superficies o consistencias. Les compartimos las siguientes actividades que se pueden realizar desde casa.

  1. Tela en la pared: En los primeros meses, podemos poner una tela con diferentes materiales en la pared para que los bebés lo manipulen a través de sus pies mientras ellos permanecen acostados en el suelo. Una vez que empiecen a dar sus primeros pasos se puede hacer un pequeño circuito de texturas en el suelo para que descalzos pasen a través de él y experimenten.
  2. Cosquillas: Se les pueden realizar cosquillas por todo el cuerpo utilizando diferentes materiales como: hierbas, algodón, plumas, pinceles.
  1. Cambios de temperatura: Para la temperatura, metemos un mordedor en el congelador y otro no y les ofrecemos ambos para que noten la diferencia cuando los empiecen a morder a través de su boca. Cuando sean un poco mayores, se pueden hacer helados caseros para que también conozcan nuevos sabores.
  2. Amasar: A partir de los 2 años se puede jugar con plastilina con ellos, para que puedan amasarla y hacer diferentes formas para que noten su textura.
  3. Tocar sin ver: Se puede realizar una caja o bolsa sensorial donde se coloquen diferentes objetos y ellos puedan reconocer los diferentes tamaños y texturas.

Tanto los bebés como los adultos aprendemos por experiencias, así que una de las mejores cosas que se pueden hacer para ayudar a un bebé a desarrollar sus sentidos es dejarlo experimentar. Puede causar temor el tener que estar pendientes de que no se lleven objetos peligrosos a la boca en su intento de explorar y conocer su cuerpo, pero la curiosidad es una sensación que hay que permitirles sentir.